martes, 20 de mayo de 2014

NO DESISTAS

 

Cuando vayan mal las cosas
como a veces suelen ir,
cuando ofrezca tu camino
solo cuestas que subir, ...
cuando tengas poco haber
pero mucho que pagar,
y precises sonreír
aun teniendo que llorar,
cuando ya el dolor te agobie
y no puedas ya sufrir,
descansar acaso debes
¡pero nunca desistir!

Tras las sombras de la duda
ya plateadas, ya sombrías,
puede bien surgir el triunfo
no el fracaso que temías,
y no es dable a tu ignorancia
figúrate cuán cercano,
pueda estar el bien que anhelas
y que juzgas tan lejano.

Lucha, pues por más que tengas
en la brega que sufrir,
cuando todo esté peor,
más debemos insistir.
 
  
 

miércoles, 30 de abril de 2014

LA HORA


Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.
 
Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.
 
Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.
 
Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.
 
Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.
 
Después..., ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!
 
Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.
 
¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!
 
Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.
 
Hoy, y no mañana. ¡Oh amante!, ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?
 
  

miércoles, 2 de abril de 2014

PROVERBIO IRLANDÉS

 
Sólo hay dos cosas por las que te debas preocupar: o te encuentras bien o te encuentras mal.

Si te encuentras bien, no te debes preocupar. Pero si te encuentras mal, sólo hay dos cosas por las que te debas preocupar: o sanas o te mueres.

Si sanas, no te debes preocupar. Pero si te mueres, sólo hay dos cosas por las que de debas preocupar: o vas al Paraíso o vas al Infierno.

Si vas al Paraíso no te debes preocupar. Pero si vas al Infierno, tendrás que saludar a tantos amigos, que ni tendrás tiempo de preocuparte.

Conclusión: No te preocupes.

Ilustración: "Renato Carosone. Mambo Italiano", de Paul Cadmus (1904-1999)

lunes, 10 de marzo de 2014

LA VIDA SE PRESENTA COMO UNA CONTINUA ESTAFA...

 
"La vida se presenta como una continua estafa, tanto en lo pequeño como en lo grande. Si ha prometido algo, no lo mantiene y, de hacerlo, es para mostrarnos cuán poco deseable era lo deseado: ora nos engaña la esperanza, ora lo esperado. Lo que se ha dado era para quitarlo. La magia de la distancia nos muestra paraísos que desaparecen cual ilusiones ópticas en cuanto nos acercamos. De acuerdo con ello, la felicidad siempre se halla en el futuro, o también en el pasado, mientras que el presente se asemeja a una pequeña y oscura nube que el viento empuja sobre la superficie expuesta al sol: delante y detrás de dicha nube todo es luminoso, mientras que sólo ella misma proyecta continuamente una sombra. En consecuencia el presente siempre resulta insatisfactorio, pero el futuro es incierto y el pasado irrevocable."
 

lunes, 3 de marzo de 2014

EL DIABLO Y YO NOS ENTENDEMOS...

El diablo y yo nos entendemos
como dos viejos amigos.
A veces se hace mi sombra,
va a todas partes conmigo....
Se me trepa a la nariz
y me la muerde
y la quiebra con sus dientes finos.
Cuando estoy en la ventana
me dice ¡brinca!
detrás del oído.
Aquí en la cama se acuesta
a mis pies como un niño
y me ilumina el insomnio
con luces de artificio.
Nunca se está quieto.
Anda como un maldito,
como un loco, adivinando
cosas que no me digo.
Quien sabe qué gotas pone
en mis ojos, que me miro
a veces cara de diablo
cuando estoy distraído.
De vez en cuando me toma
los dedos mientras escribo.
Es raro y simple. Parece
a veces arrepentido.
El pobre no sabe nada
de sí mismo.
Cuando soy santo me pongo
a murmurarle al oído
y lo mareo y me desquito.
Pero después de todo
somos amigos
y tiene una ternura como un membrillo
y se siente solo el pobrecito.
Jaime Sabines (1926-1999)

miércoles, 19 de febrero de 2014

LA GENTE SE ACOSTUMBRA, PERO NO DEBERÍA (1972)

 
Yo sé que la gente se acostumbra. Pero no debería.

La gente se acostumbra a vivir en apartamentos de los fondos y no tener otro punto de vista que el de las ventanas de alrededor. Y, porque no tiene vista, luego se acostumbra a no mirar hacia fuera. Y, porque no mira hacia fuera, luego se acostumbra a no abrir del todo las cortinas. Y, porque no abre las cortinas, luego se acostumbra a encender más seguido la luz. Y a medida que se acostumbra a ella, olvida el sol, olvida el aire, se olvida de la amplitud.

La gente se acostumbra a despertar sobresaltado en la mañana, porque tiene que llegar a tiempo. A tomar el café corriendo, porque está atrasado. A leer el periódico en el autobús, porque no se puede perder el tiempo del viaje. A comer sándwiches porque no da tiempo para almorzar. A salir del trabajo porque es de noche. A dormir la siesta en el autobús porque está cansado. A ir a la cama temprano y dormir pesado ​​sin haber vivido el día.

La gente se acostumbra a abrir el periódico y leer acerca de la guerra. Y, aceptando la guerra, acepta los muertos y que haya números para los muertos. Y, aceptando las cifras, acepta no creer en las negociaciones de paz. Y, no creyendo en las negociaciones de paz, acepta leer todos los días sobre guerra, sobre números, sobre su larga duración.

La gente se acostumbra a esperar el día entero y escuchar al teléfono: hoy no puedo ir. A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta. A ser ignorado cuando necesitaba tanto ser visto.

La gente se acostumbra a pagar por lo que desean o necesitan. Y a luchar para ganar el dinero con qué pagar. Y a ganar menos de lo que necesita. Y a hacer fila para pagar. Y a pagar más de lo que las cosas valen. Y a saber que cada vez pagan más. Y a buscar más trabajo, para ganar más dinero, para tener con qué pagar en las filas en que se cobra.

La gente se acostumbra a caminar por la calle y ver carteles. A abrir las revistas y ver anuncios. A encender la televisión y ver publicidad. A ir al cine y engullir anuncios. A ser instigado, conducido, confundido, lanzado a una catarata sinfín de productos.

La gente se acostumbra a la contaminación. A las habitaciones cerradas con aire acondicionado y olor a cigarrillo. A la luz artificial con su leve temblor. Al choque cuando los ojos captan la luz natural. A las bacterias del agua potable. A la contaminación del agua de mar. A la muerte lenta de los ríos. Se acostumbra a no escuchar a los pájaros, a no oír el gallo al amanecer, a temer a la rabia de los perros, a no comer la fruta al pie del árbol, a no tener siquiera una planta.

La gente se acostumbra a las cosas demasiado, para no sufrir. En pequeñas dosis, tratando de no darse cuenta, va desapareciendo un dolor aquí, un resentimiento allí, una revuelta allá. Si el cine está lleno, la gente se sienta en la primera fila y tuerce el cuello poco. Si la playa está contaminada, la gente moja sólo los pies y no el resto del cuerpo. Si el trabajo es duro, la gente se consuela en el fin de semana. Y si el fin de semana no hay muchas cosas que hacer, la gente se va a dormir temprano, y aún así están satisfechos porque tienen siempre el sueño atrasado.

La gente se acostumbra para no rallarse en la aspereza, para preservar la piel. Se acostumbra para evitar heridas, sangrados, para esquivar el cuchillo y la bayoneta, para salvar el pecho. La gente se acostumbra para salvar la vida que poco a poco se gasta, y que, gastada de tanto acostumbrarse, se pierde de sí misma.

 
  
 
Marina Colasanti (1937), en O pequeno livro das grandes emoções, una antología de trabajos literarios brasileños, publicada en 2009

miércoles, 12 de febrero de 2014

ÍTACA


Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes ...
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues —¡con qué placer y alegría!—
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.
 

viernes, 31 de enero de 2014

PRÓLOGO

 
Mas si no quieres hacerlo,
me da lo mismo,
guárdate tu cielo azul,
que es tan aburrido,...
el rigodón de los astros.
Y tu infinito,
que yo pediré prestado
el corazón a un amigo.
Un corazón con arroyos
y pinos,
y un ruiseñor de hierro
que resista
el martillo
de los siglos.

  
 

viernes, 24 de enero de 2014

25 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE SALVADOR DALÍ

  “El primer hombre en comparar las mejillas de una joven
a una rosa fue obviamente un poeta,
el primero en repetirlo fue posiblemente un idiota"

 
 
Salvador Dalí (11/051904 - 23/01/1989)